lunes, 12 de enero de 2015

Capítulo once. Carta con sabor a lima

CAPÍTULO ONCE: NECESIDAD
El hombre tenía el ceño arrugado, como si quisiera aparentar una afectación que pudiera hacerlo sentir mejor. No lo conseguía. En ese instante, no había nada que pudiera hacerlo sentir mejor.
─¿Está preparado? ─la mano enguantada de dedos afilados agarró el filo de la manta blanca que se cernía sobre el cuerpo sin vida que se adivinaba bajo la tela.
<<Nunca se está preparado para esto>>, pensó Logan. Ni el hecho de que su madre hubiera muerto en sus brazos horas antes lo preparaba para aquel reconocimiento. Era absurdo que lo obligaran a pasar por aquella norma de rigor que no tenía ningún sentido. Logan podría haberse puesto a delirar, gritar un poco como un verdadero histérico o abrazarse al cadáver de su madre, pero sabía de sobra que aquel cuerpo sin vida estaba muerto. No iba a levantarse, y él no sintió ninguna esperanza de que sucediera un milagro irracional.
No sintió esperanza porque se la habían arrebatado cuando era un niño. Con aquel sentimiento apaciguador que no servía para nada se fue la inocencia de la edad, la bondad y todo lo demás. Lo que quedó fue un pecho oprimido por el odio, así que durante todos aquellos años de soledad, Logan Taylor había sobrevivido debido a las ansias de venganza.
─Destape el cuerpo de una maldita vez ─le espetó.
El hombre se tensó debido a aquel tono imbuido de una fría calma, pero hizo lo que se le ordenaba para descubrir un cadáver blanco como el mármol. Frío como el mármol. Logan pensó que aquellas personas que tenían esperanzas eran unas idiotas, por lo que deseó ser un idiota. A poder ser un idiota con madre.
Por el contrario, era un tipo con veintidós años cargado de odio. Y rabia. Y unas peligrosas ganas de venganza.
Colocó la palma de la mano sobre la frente helada antes de asentir para permitir que aquel extraño pulsara el mecanismo que carbonizaría el cadáver hasta convertirlo en cenizas.
─Tiene que desalojar la sala.
Sacudió la cabeza ante aquella orden tan extraña. Era la segunda regla absurda que le imponían y ya había tenido suficiente por hoy.
─No me voy a ningún lado.
Aquel hombre lo evaluó durante un tenso minuto en el que Logan no bajó la mirada. Lo que observó fue a un joven que ya era todo un hombre. Uno alto, fuerte y capaz de golpearlo si intentaba sacarlo de la habitación.
A los pocos minutos, Logan salió de allí con un hurna entre las manos. Su madre descansaba en paz. Durante años, se había preguntado cuándo llegaría aquel momento. No porque deseara su muerte, sino debido a las heridas que le habían infligido hasta convertirla en una mujer que no podía valerse por sí misma y había pasado sus últimos años sufriendo por un dolor que la consumía con lentitud. El mismo que la había incapacitado para cuidar de un hijo que tuvo que vagar de refugio en refugio. Siempre fue demasiado mayor para ser querido por otras familias, y demasiado pequeño para sobrevivir en un mundo cruel en el que ganaba el más fuerte. Hasta que cumplió los dieciséis.
Entonces su cuerpo creció, desarrolló los músculos así como una capacidad natural para responder a los golpes y a los abusos recibidos. Las palizas se pagaban con palizas, y él lo sabía mejor que nadie.
A los dieciocho fue libre para hacer lo que le diera la gana. A los diecinueve ganó el suficiente dinero para trasladar a su madre a un hospital decente. A los veintidós no quedaba nada de aquel chiquillo asustadizo que se escondía bajo la cama para escapar de las palizas de los mayores.
Quería llevar las cenizas de su madre a aquel acantilado de Cádiz del que ella le había hablado. No debería habérselo mostrado a Lola, pues aquel sitio aislado siempre había sido su refugio. Su pequeño secreto.
Lola.
Susurró su nombre sin querer con los labios entreabiertos. Tenía que quitársela de la cabeza porque le arrebataría lo único que le quedaba.
Lola era la inocencia que él no tenía. La belleza de la naturalidad. La bondad sin medidas. Lola tenía unos ojos que parecían mirarle el alma. Dos brillantes oscuros que trastocaban sus convicciones y alteraban sus prioridades...
Lola era paz. Una calma poderosa que podía hacerlo olvidar. Un bálsamo para las cicatrices de su alma. Un reguero de esperanza que sabía demasiado dulce. Una boca cargada de miel. Una piel sin descubrir. Un cuerpo inexperto que él podía instruir.
Lola...
De todas las chicas tenía que haberse encontrado con ella en aquel callejón. Tenía que haberla besado a ella. ¡Maldita fuera la Lola alegre que lo consumía! Bendita fuera la Lola que gemía con sus besos y lo miraba con un fuego que él necesitaba avivar.
Era virgen.
Logan no se acostaba con chicas vírgenes. Ni enamoradizas. Porque sabía que Lola estaba enamorada. Lo veía en sus ojos. Ella estaba enamorada de otro hombre, y odió al miserable que llenaba de tristeza aquellos ojos oscuros que fingían lo contrario.
Él lo sabía porque tenía los mismos ojos con los que Carla lo había mirado, o la mirada anhelante que Becca siempre le dedicaba. Por un instante, necesitó que Lola lo mirara de aquella manera. Con amor, y todo lo demás podía irse al infierno.
Te vas otra vez.
La decepción de Becca fue evidente. De hecho, no se esforzó en disimularla. Ellas siempre querían más, pero Logan no era la clase de persona que ofrecía esperanza ni falsas promesas. Había un sexo extraordinario, eso sí.
─¿Cómo has sabido que he vuelto? ─inquirió con desconfianza.
No había sentido la necesidad de llamarla durante su estancia en Nueva York. Desquitarse con Becca esta vez no le resultó tan excitante como lo había sido otras veces.
─He visto las persianas de tu apartamento subidas. Creí que me llamarías ─le reprochó.
─No soy de los que prometen telefonear a las chicas con las que se acuesta ─se sinceró.
Fue una sinceridad cruel, pero le trajo sin cuidado.
─No...─Becca forzó una sonrisa que se transformó en dos lágrimas que surcaron sus mejillas─. Tú nunca me has prometido nada.
─¿Qué quieres entonces?
Becca se puso de puntillas, sostuvo el rostro entre las manos y dejó un beso en los labios de él. Logan no actuó, por lo que la chica abrió los ojos para apartarse decepcionada.
─Ya sabes lo que quiero, Logan ─musitó.
Se alejó de ella para continuar su camino. Dentro de poco, tendría que regresar a Cádiz. Cuando la mano femenina agarró su muñeca en un intento desesperado por retenerlo, él se tensó y tuvo la necesidad de echar a correr. Pero no lo hizo. Se giró para calcinar a Becca con la mirada de tal forma que llegó a intimidar a la joven.
─Me tengo que ir.
─¿No quieres estar un rato conmigo? ─insinuó con voz lujuriosa.
─Déjame en paz, joder ─la alejó de un brusco manotazo para que lo soltara.
Se alejó de Becca con la necesidad de golpear cualquier cosa. Todo se había vuelto en su contra. De repente, sintió una ira que le consumió las entrañas. Su madre estaba muerta. Quiso tener esperanza porque era lo único que podía devolvérsela aunque solo fuera por un instante.
Recordó el sonido de su risa cuando amasaban galletas en aquella cocina enorme. El cabello dorado brillante bajo el sol en una tarde en el jardin. Las meriendas que ella le preparaba por sorpresa.
La había perdido.
Corrió en dirección a su apartamento sin importarle que el resto de la gente lo mirara con asombro. En cuanto llegó, se encerró dentro y comenzó a hacer las maletas, hasta que aquel sentimiento que le carcomía las entrañas fue demasiado potente para poder soportarlo.
Soltó un grito que escapó del fondo de su garganta. Un alarido más parecido al de una bestia que al de un humano. Volcó la mesita de noche y con ella todos los cds que había encima. Agarró el colchón y lo tiró al suelo. Rasgó las sábanas e hizo jirones la almohada. Descolgó los cuadros de la pared hasta hacer estallar el cristal contra el suelo. Las suelas de sus botas crujieron sobre el vidrio, las uñas se clavaron en las palmas de sus manos y los ojos se le llenaron de lágrimas mientras sollozaba como el niño que había dejado de ser.
En ese instante lo era. Aterrado, porque no volvería a ver a su madre. No regresaría. Estaba solo. Volvía a estar solo, pero estaba vez para siempre.
Hasta que el odio lo consumió.

***
Me siento frustrada por una vida que es la mía pero parece la de otra persona. Sé que me falta algo, pero carezco de la iniciativa para cambiar lo que está mal. Tal vez soy yo la que está mal. Quizá todo esta mal y me falta valor para desechar aquello que me sobra .
Del diario de Lola.


─¡Un café con leche!
La risa colectiva que siguió a aquella petición maliciosa fue una jarra helada que le cayó sobre los hombros. A su lado, Andrea fulminó a Vanesa con la mirada mientras apretaba los puños en señal de advertencia.
─¡Y de postre te voy a dar un puñetazo! ─rugió su amiga. Para afianzar sus palabras, sacudió el puño en alto.
Vanesa torció el gesto pero continuó cuchicheando en voz baja.
─Continúa ─le pidió su amiga Andrea.
Lola se sacó el pliegue de papel que llevaba en el bolsillo. Había impreso el correo electrónico para enseñárselo a su amiga, y puesto que aquella carta hablaba por si sola...
Andrea leyó en voz queda el contenido.

¿Qué has hecho para que consiga echarte de menos? Nunca necesité a nadie hasta que te conocí.

Aquellas líneas escuetas hicieron que su amiga abriera los ojos como platos.
─Está colado por ti ─declaró, volviendo a releer el mail.
Lola se lo arrebató para guardárselo en el bolsillo, pues no quería que Álvaro, que no le quitaba el ojo de encima desde su posición en el escritorio, leyera en voz alta aquel pliego de papel. Aunque... si era él quien lo había escrito...
─¿No tienes idea de quien te escribe estos mail? ─le preguntó con palpable curiosidad. Antes de que Lola pudiera responderle, su amiga le cogió las manos con gran entusiasmo─. ¿Es Logan, el chico misterioso?
Lola bufó.
Hacía semanas que no sabía nada de Logan.
─Él no es de esos.
─¿Cómo lo sabes? ─trató de contradecirla.
─Pues... no lo sé... pero... ─por un instante, deseó que Logan fuese el tipo de las cartas. Pero entonces recordó que él era esquivo, enigmático y jamás concedía respuestas. Besos... muchos besos era todo a lo que podía aspirar, si es que él volvía
─. No es él.
Cuando Álvaro les pidió que volvieran a prestar atención a sus libros, Lola intentó concentrarse en vano. Hizo el intento, pero Logan acudió a su mente con extraña rapidez. No quería preocuparse por él, pero se vio a sí misma cavilando sobre la opción de que le hubiera sucedido algo.
Suspiró y pidió permiso para ir al servicio. Desde su asiento, Álvaro ni siquiera la miró para asentir con la cabeza. Por supuesto, él podía fingir todo lo que quisiera. En cuanto salió de clase, trató de desprenderse de la agobiante sensación de necesitar a alguien.
─Finge lo que quieras. El beso fue real ─soltó en voz alta.
No se sintió mejor al hacerlo, como tampoco mejoró su estado anímico al percatarse de que necesitaba a Logan de regreso. Le pareció que su vida era la de una marioneta en la que otros movían sus hilos.
¿De eso iba a tratar siempre?
Primero echaba de menos a Álvaro. ¡Y no había nada peor que echar de menos a alguien que tenías a tu lado! A tu profesor, a tu vecino, a tu amor de verano... a aquel por quien suspirabas por las noches.
Después llegó a Logan, y con él la extraña sensación de echar de menos a alguien que ni siquiera conocía. Pero besaba muy bien...
Se llevó las manos a los labios y recordó aquel beso suave, cálido y con las manos muy largas. La paciencia no era la virtud de Logan, y tomaba aquello que deseaba en el momento que le venía en gana.
Ojalá Álvaro fuera como él en ese aspecto.
─Un títere ─musitó, pegando la espalda contra la pared del cuarto de baño.
Fijó los ojos en la estela de azulejos desteñidos por el paso del tiempo. Su vida era aburrida pero complicada. Desapasionada pero intrigante. Estaba al borde de un precipicio por el que no se atrevía a saltar.
Logan o Álvaro. Qué pregunta tan absurda teniendo en cuenta que carecía del afecto de ambos.
¿Iba a ser siempre del mismo modo? ¿De eso se trataba la vida? ¿De necesitar a los demás cuando no te encontrabas a ti misma?
De pronto, la puerta del cuarto de baño se abrió y un confundido Álvaro la observó con los ojos muy abiertos. Entonces, Lola se percató de que sumida en sus propios pensamientos se había metido en el servicio masculino.
─Deberías mirar dónde te metes ─le sugirió él.
─Y tú deberías mirar a quién besas ─replicó ella, con un atrevimiento que la dejó pasmada.
Álvaro no dijo nada cuando ella pasó por su lado para salir de allí, pero antes de que abriera la puerta la detuvo con sus palabras.
─Lo repetiría otra vez aunque me esfuerce en pensar lo contrario ─confesó.
Lola sintió que el vientre se le calentaba con una sensación extraña. Sintió los ojos de él clavados en su nuca. La respiración se le aceleró mientras agarraba con inquietud el pomo de la puerta.
─Y yo querría que lo hicieras ─dijo en voz baja.
Sintió que él avanzaba hacia ella, pero de todos modos se estremeció al notar que él aferraba sus hombros. La boca de él acarició su cuello hasta que la piel le ardió de excitación y tuvo que controlar un suspiro para no derrumbarse sobre sus brazos. Las manos de Álvaro descendieron hacia su cintura en una caricia pausada que le erizó el vello de la piel.
─Lo lamento ─le dijo él.
Ella cerró los ojos y tragó el nudo que tenía en la garganta. Las manos de Álvaro la apretaron hacia su cuerpo hasta que su espalda tropezó con un pecho duro. Si aquella era la forma que él tenía de disculparse... no quería que acabara nunca.
Sus brazos se cernieron alrededor de su cintura y la cabeza de él se perdió en el pelo de Lola. Sintió que él respiraba con dificultad, por lo que se quedó paralizada con la intención de concederle una tregua hasta que los segundos transcurrieron demasiado despacio.
─Deberíamos volver a clase ─insinuó ella.
─He salido a buscarte.
─¿Para qué? ─la voz de ella tembló.
─No lo sé.
Lola ladeó la cabeza, pero la presión que él ejercía contra el cuerpo femenino le impidió mirarlo a los ojos.
─No me des falsas esperanzas, ya te he dicho que...
La voz grave de él interrumpió la suya.
─Eres tú la que me da esperanzas ─la apretó una última vez antes de soltarla para dejar que ella lo mirara a la cara─. Creí que no volvería a sentirla hasta que te conocí.


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28 comentarios:

  1. Madre miaaaaaaaaa me he quedado loca cuando el capitulo se ha acabado !!! Chloeeeeee eres muy malaaa jajajajajajaja El Jueves alarga un poco mas que me va dar un algooo ;)

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    1. jajaja se intentará alargar un poquito el capítulo del jueves :)

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  2. Ufffff! Super intrigada. Me encanta!!! Gracias

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  3. Ok eso es Guao Alvaro se las trae tremendo CAPITULO Choe te luciste !!!!!!!!!!!!!!!! hastael jueves me quede con mas ......

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  4. Pero como nos dejas asi x dioss y asta el jueves Ayy amaa

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  5. Holaaa!! Ohh me a encantado , Alvaro va ganando terreno , esto se va poniendo mas interesante, quien sera el de las cartas ???.
    Pobre Logan no a tenido suerte en la vida y a perdido a su madre ahora si que esta solo.
    Deseando que llegue el jueves para leer el proximo capitulo .
    Besotes!!!

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  6. Te acabas de superar!!! Pero que va a pasar cuando vuelva logan???? Hay por favor, queremos una adelanto verdad chicas?????? Muero de necesidad de saber que va a pasarrrrrrrrr.... Puffffff que nervios... Vaya vaya con alvarito se va saliendo del tiesto ya..... Felicidades otra vez!!!!!!!

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    1. uuuffff el jueves arderá con el reencuentro jaja
      besos

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  7. increibleee!!! me encanta, cada dia me dejas con ganas de mas!!! eres genial, enhorabuena!

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  8. Nooooo como puede pasar estoooo :D me encanta!!! No cabe duda que naciste para escribir felicidades y esperare con ancias el jueves!!! Logan ♥

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  9. Qe malaaaaa!!!Como nos dejas asiiiiii!!!Esta de muerte ya,qe va ha pasar ahora,ya decia yo qe Alvaro le daria caña...

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  10. Mega enganchada con la historia :) quiero masssss.

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  11. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  12. Guauuuuuu....capitulazo...k encuentro...ufff...Alvaro venga ahora si ahora no....vas a tener k darnos otro mas a ls semana...esta muy bien...

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  13. Me encanta muy doloroso para Logan, siento q Alvaro va poco a poco.....♡♡♡♡♡♡♡♡
    Bello el capítulo

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    1. Álvaro va demasiado poco a poco jajajajaja
      gracias por tu comentario
      besos!

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  14. Pobrecito Logan que mal lo ha pasado . Y Alvaro con esperanzas jaja

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